De a poco me hago la idea de convertirme en parte del selecto grupo de "Mamás de varones". Siempre parecen más fuertes, más decididas y menos propensas a enloquecer. ¿O no es cierto? Cuando me encuentro con una mamá de niños pienso que toda esa sabiduría maternal viene de tener un aro de básket en la casa, de preparar fideos con manteca los domingos al mediodía porque el niño juega al fútbol, de haber aprendido que la Tortuga Ninja violeta se llama Leonardo y para qué sirven los nunchakus... Toda esa sabiduría tiene que traer tranquilidad al mundo. Aunque solo sea para compensar los exabruptos varoniles cuando pasan de ser lindos bebés sonrientes a niños violentos que de pronto preguntan "¿Puedo patear al gato, Mamá?" o "¿Me prestás los fósforos para hacer una cosa...?".
Mis sentidos, por otro lado, van mucho más rápido que mi mente porque ya no dedico ni un segundo a los artículos rosas en los negocios para bebés. Y es verdad que la ropa de nena es más linda pero yo voy a ser mamá de varón. Nada de princesas ni de bijouterie de plástico por ahora. Bastante que Bebito ya va a nacer adicto al olor del esmalte de uñas. Por ahí es algo bueno y me acompaña a hacerme la manicura. O mejor no. Voy a tener que dividir mi tiempo femenino del masculino, como hacíamos con mi hermano cuando éramos chiquitos: media hora de Jem and the Holograms y media hora de Los Caballeros del Zodíaco. Autos, dragones, superhéroes y pelotas. Vamos, Cinti, modo Mamá de varón que somos mucho más cool. ¡¿No?!
Mis sentidos, por otro lado, van mucho más rápido que mi mente porque ya no dedico ni un segundo a los artículos rosas en los negocios para bebés. Y es verdad que la ropa de nena es más linda pero yo voy a ser mamá de varón. Nada de princesas ni de bijouterie de plástico por ahora. Bastante que Bebito ya va a nacer adicto al olor del esmalte de uñas. Por ahí es algo bueno y me acompaña a hacerme la manicura. O mejor no. Voy a tener que dividir mi tiempo femenino del masculino, como hacíamos con mi hermano cuando éramos chiquitos: media hora de Jem and the Holograms y media hora de Los Caballeros del Zodíaco. Autos, dragones, superhéroes y pelotas. Vamos, Cinti, modo Mamá de varón que somos mucho más cool. ¡¿No?!