Español/English
Le juro, señora, que no me acuerdo cómo era mi ombligo antes. Solo sé que un día salí de bañarme, me miré al espejo y mi ombligo había cambiado. No sé describir cómo fue su metamorfosis, pero estaba definitivamente desconocido.
Le dije a mi marido "Mi ombligo está raro..." y él me lo confirmó, lo cual ya es importante porque reafirma mi salud mental. Además, gracias a la belleza del agua orgánica neozelandesa, se me estaba pelando (¿escuchó alguna vez algo así?). Así que ahora no solo me embadurno de crema la panza, sino que procuro no olvidarme del ombligo que también está pasando por una etapa extraña.
Después del episodio del ombligo, o tal vez simultáneamente, miré hacia abajo y me descubrí la panza. Por un momento me olvidé que estaba embarazada y quise meterla para adentro, como habría hecho elegantemente luego de un almuerzo en la playa y en biquini... pero mi panza se contorsionó un poco y volvió a su estado natural de globito.
¡Ah! ¡Hay un Bebito adentro! Me sentí mal por intentar apretujarlo y dejé a mi panza en paz. Que se estire todo lo que quiera que es por la mejor de las razones.
Le juro, señora, que no me acuerdo cómo era mi ombligo antes. Solo sé que un día salí de bañarme, me miré al espejo y mi ombligo había cambiado. No sé describir cómo fue su metamorfosis, pero estaba definitivamente desconocido.
Le dije a mi marido "Mi ombligo está raro..." y él me lo confirmó, lo cual ya es importante porque reafirma mi salud mental. Además, gracias a la belleza del agua orgánica neozelandesa, se me estaba pelando (¿escuchó alguna vez algo así?). Así que ahora no solo me embadurno de crema la panza, sino que procuro no olvidarme del ombligo que también está pasando por una etapa extraña.
Después del episodio del ombligo, o tal vez simultáneamente, miré hacia abajo y me descubrí la panza. Por un momento me olvidé que estaba embarazada y quise meterla para adentro, como habría hecho elegantemente luego de un almuerzo en la playa y en biquini... pero mi panza se contorsionó un poco y volvió a su estado natural de globito.
¡Ah! ¡Hay un Bebito adentro! Me sentí mal por intentar apretujarlo y dejé a mi panza en paz. Que se estire todo lo que quiera que es por la mejor de las razones.
I swear to you, madam, I don’t
remember how my belly button was before. I just know that one day I came out of
the shower, I looked in the mirror and my belly button had changed. I don’t
know how to describe its metamorphosis, but it was definitely unknown.
I told my husband “My belly button
is weird…” and he confirmed that for me, which is already important because it
reassures my mental health. Besides, thanks to the beauty of New Zealand’s
organic water, it was peeling (have you ever head of something like that?). So
now I not only cover my stomach with cream, I procure not to forget my belly
button that’s going through a weird stage also.
After the belly button episode, or
maybe simultaneously, I looked down and discovered my belly. For a moment I
forgot I was pregnant and I wanted to suck it inside, as I would have done
elegantly after lunch at the beach in my bikini… but my belly contorted a bit
and it came back to it’s natural state of a little balloon.
Oh! There’s a baby inside! I felt
bad for trying to squeeze it and I let my stomach be in peace. May it stretch
as far as it wants to because it’s for the best of all reasons.
No hay comentarios:
Publicar un comentario