domingo, 4 de enero de 2015

Semana 21: Club de Mamás de Varones

De a poco me hago la idea de convertirme en parte del selecto grupo de "Mamás de varones". Siempre parecen más fuertes, más decididas y menos propensas a enloquecer. ¿O no es cierto? Cuando me encuentro con una mamá de niños pienso que toda esa sabiduría maternal viene de tener un aro de básket en la casa, de preparar fideos con manteca los domingos al mediodía porque el niño juega al fútbol, de haber aprendido que la Tortuga Ninja violeta se llama Leonardo y para qué sirven los nunchakus... Toda esa sabiduría tiene que traer tranquilidad al mundo. Aunque solo sea para compensar los exabruptos varoniles cuando pasan de ser lindos bebés sonrientes a niños violentos que de pronto preguntan "¿Puedo patear al gato, Mamá?" o "¿Me prestás los fósforos para hacer una cosa...?".

Mis sentidos, por otro lado, van mucho más rápido que mi mente porque ya no dedico ni un segundo a los artículos rosas en los negocios para bebés. Y es verdad que la ropa de nena es más linda pero yo voy a ser mamá de varón. Nada de princesas ni de bijouterie de plástico por ahora. Bastante que Bebito ya va a nacer adicto al olor del esmalte de uñas. Por ahí es algo bueno y me acompaña a hacerme la manicura. O mejor no. Voy a tener que dividir mi tiempo femenino del masculino, como hacíamos con mi hermano cuando éramos chiquitos: media hora de Jem and the Holograms y media hora de Los Caballeros del Zodíaco. Autos, dragones, superhéroes y pelotas. Vamos, Cinti, modo Mamá de varón que somos mucho más cool. ¡¿No?!


domingo, 28 de diciembre de 2014

Semana 20: ¡Bebito es un varón!

De todas las cosas que existen para preocuparse como futura madre primeriza, el sexo de Bebito no era una de ellas. Quizás es porque para la época en que los médicos pueden decirle a una con cierta seriedad de qué sexo es el bebé, hay preocupaciones mucho más importantes... como que dé bien el scan fetal o el análisis para saber qué probabilidades hay de que tenga Síndrome de Down.

En este estado de cosas, mi marido y yo habíamos coincidido en que solo si el médico estaba 99% seguro (creo que no existe esa proporción en la medicina, pero imagínense la más cercana a ese porcentaje que sí exista), solo si el médico estaba casi seguro, íbamos a querer saber el sexo del bebe.

Para cuando finalmente estuve recostada en la camilla viendo a Bebito en una pantalla, casi que nos habíamos olvidado del tema... Un bebé sano movía los bracitos y las piernas y se sacudía para todos lados. Eso era lo más importante.

El médico preguntó "¿Ya saben qué es?" y ahí volvimos a los asuntos terrenales. Respondimos que no y él, cautelosamente, volvió a preguntar "¿Quieren saber?". Nos miramos como quien no sabe la respuesta correcta y contestamos un "Si..." con poca determinación.

Así que puso el cursor sobre la mitad inferior de Bebito e hizo círculos sobre una zona mientras nos decía "¿Esto qué les parece que es?" y nosotros no nos animamos a contestar nada, aunque eran dos bolas de acá a la China. Jamás hubiéramos osado tirar una respuesta tentativa por miedo a traicionar un íntimo deseo o, como sucedió en mi caso desde las primeras semanas, el instinto materno.

"Terrible bostero..." dijo el doctor y yo rápidamente me apresuré a corregir "¡No! De San Lorenzo...". Mi marido me miró con cara de pocos amigos y el médico insistió en que con bolas como esas no podía ser de San Lorenzo y que además ya teníamos al Papa.

Así que Bebito estrenó su género de la mejor manera que existe para un argentino: discutiendo sobre fútbol.



domingo, 21 de diciembre de 2014

Semana 19: Baby Shower


Es claro que mis órganos se están reubicando para hacerle lugar a Bebito. Me los imagino ahí adentro a los codazos para ver a dónde acaban al noveno mes de embarazo. Además, pobre bebe y pobres órganos, les tocó un envase medio pequeño, así que no hay mucho por donde explayarse.

Atrás quedaron los días de los movimientos intestinales normales y de mi ex-cómoda posición para dormir. Yo dormía boca abajo y era tan feliz... No más. Ahora cualquier postura que me apriete la panza por más de unos segundos me provoca náuseas. ¡Náuseas! Y me despierto sin saber si quiero vomitar, si tengo acidez, si me excedí comiendo el fin de semana del Chancho con pelo o qué es lo que me está pasando. Así que le dije "Adiós para siempre" a dormir boca abajo y me voy rotando de posiciones hasta quedar dormida o hasta tener que levantarme para hacer pis, y después empezar todo de nuevo.

Adaptarse, señora... ¡Y se vienen tantas cosas nuevas! Un vistazo de lo que me espera lo tuve cuando mis primas me hicieron el Baby Shower. Para todas aquellas antiguas que no conozcan el término, es básicamente una reunión donde todos festejan que estás embarazada, te regalan cosas hermosas y te humillan en público pero con cariño sobre tu evidente ignorancia en asuntos de maternidad.

Me trauma no saber lo que es un moisés. No sé la diferencia entre el moisés, la cuna y esos cuadrados enrejados donde encerrar a los niños para que no se escapen. No sé por qué necesitaría una toalla con capucha y tampoco sé a qué temperatura tiene que estar una mamadera para ser bebible sin quemar vivo a un infante. La verdad... ¡no sé nada! Así que gracias por tenerme paciencia en el Baby Pictionary, en el juego de Adivinar la Papilla, con las interminables Listas de Nombres. Y sobre todo gracias por no haberse reído de mí cuando abría los regalos y no tenía ni la más pálida idea de lo que eran (es muy feo decirlo pero me consuela que mi marido sabía aún menos que yo). Todo era tan precioso y tan chiquitito que daba ternura... ya iremos averiguando para qué se usa cada cosa.


domingo, 14 de diciembre de 2014

Semana 18: El que iba a ser mi atuendo navideño / The one that was going to be my Christmas outfit

Español/English

Hacer una valija nunca es fácil y menos si se tiene en cuenta que hay que hacerla para 4 meses de gestación en la que una no sabe cómo va a evolucionar su cuerpo.

¿Jeans sí o no? Casi que no... ¿Biquinis sí o no? Va a ser que sí... (no por reivindicación del cuerpo femenino durante el embarazo, es que solo tengo una malla entera). Nunca pensé que, por ejemplo, los corpiños iban a tener tan poca vida útil en el primer trimestre de embarazo, ni que las pantimedias iban a ser imposibles desde el primer día. Por esto llené mi valija de cosas inútiles.

Cuando llegó la época de las fiestas de fin de año, el que iba a ser mi atuendo navideño ya no me entraba. Me sentí traicionada por la Cinti del pasado. ¿Cómo no se te ocurrió que la remera me iba a quedar corta? ¿Y que el short no me iba a prender? Así que recurrí a lo que recurren todas las mujeres en problemas que no tienen hermanas: a mi Mamá. Armamos un atuendo de lo más aceptable para todos los eventos que siguieron. Adaptarse o perecer en el intento... y, lo que es peor, usando la ropa incorrecta.


Making a bag is never easy and less of all if you have to make it for 4 months of gestation in which you don't know how your body is going to evolve.

Jeans yes or no? Maybe not... Bikinis yes or no? It's going to be yes... (not as a vindication of the feminine body during pregnancy, it's just that I only own one bathing suit). I never thought that, for example, bras where going to have such a short life span during the first trimestre of pregnancy, nor that panty-hoes where going to be impossible from day one. That's why I filled up my bag with useless things.

When the holiday season arrived, the one that was going to be my Christmas outfit didn't fit any more. I felt betrayed by past-Cinti. How didn't you think that the t-shirt was going to be too short? And that the short wasn't going to fasten? So I turned to what all women in trouble that doesn't have a sister turn to: my Mom. We put together an acceptable outfit for all events that followed. To adapt or to perish while trying... and, what's worst, wearing the wrong clothes.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Semana 17: Una mirada vale más que mil palabras / A look's worth more than a thousand words

Español/English 

Volvimos a cruzar medio planeta nuevamente y ya estamos en la Argentina, en casa de los entusiasmados abuelos. Bebito no parece angustiarse demasiado con los vuelos ni con los aeropuertos, creo que es Mamita la que hace más escándalo... que vergüenza.

Atrás dejamos a nuestro médico kiwi, el Dr. Neil y ya tenemos obstetra argentina, la Dra. Laura. Es un poco enquilombado esto de andar cambiando de doctor a cada rato, pero Bebito está teniendo una gestación completamente internacional, como se merece. Así que allá vamos de un lado al otro, con un gran sobre donde están todos los informes y las ecografías, en todos los idiomas posibles.

En este punto considero necesario contar (aunque probablemente mi marido no esté de acuerdo) que en mi segunda visita a la Dra. Laura me sentí una verdadera madre soltera... de esas a las que los médicos le preguntan "¿Viniste solita?" y una contesta con su mejor cara, tratando de no parecer un perrito abandonado, ni una desgraciada, ni tampoco una feminista liberal. 

Aunque afortunadamente no soy una madre soltera y había quedado con mi marido en el consultorio de la obstetra, me encontré sola como un hongo cuando la Dra. Laura me dijo que era mi turno. Sola solita me tiré en la camilla y asentí mientras ella me recetaba hierro, me decía que tengo una buena altura uterina (lo que sea que eso signifique) y escuché los rápidos latidos del corazón de Bebito en un aparato hasta ahora desconocido. 

Sola solita me fui caminando a casa (no tan sola, llevando un bebé en mi vientre... transportando vida, señora). Y después de recibir miles de disculpas en todos los formatos (realmente estoy haciendo teatro, nunca me enojé), vi como mi pobre marido se arrepentía para siempre de haberme abandonado porque se quedó dormido y se prometía nunca más en la vida faltar a una cita médica con la sola mirada reprochatoria que le dirigió mi madre. No había necesidad de continuar la tortura.


We crossed half the Planet again and now we are in Argentina, at the overexcited Granparent's house. Bebito doesn't seem to become much distressed with the flights or the airports, I think it's Mommy who is make a lot more fuss about it... what a shame.

We left behind our kiwi doctor, Dr. Neil, and we already have our Argentinian obstetrician, Dr. Laura. It's a bit messy this thing of changing doctors all the time, but Bebito is having a completely international gestation, as it deserves. So there we go from one place to the other, with a big envelope where all the reports and scans are, in all the possible languages.

At this point I consider necessary to tell (even though probably my husband won't agree) that on my second visit to Dr. Laura I felt like a true single mother... one of those whom the doctors ask "Did you come on your own?" and you answer with your best face, trying not to look like an abandoned puppy, neither a miserable, nor a feminist liberal. 

Even when I fortunately am not a single mother and I did arrange to meet with my husband at the obstetrics office, I found myself alone as a mushroom when Dr. Laura told me it was my turn. Lonely alone I lay back on the stretcher and nodded while she prescribed iron, she said that I had a good cervix height (whatever that means) and I listened to the quick beatings of Bebito's heart in an apparatus unknown until now.

Lonely alone I went walking home (not entirely alone, carrying a baby in my belly... transporting life, madam). And after receiving thousands of apologies in all the forms (really I'm being dramatic, I never became angry), I saw how my poor husband regretted for ever having left me alone because he overslept and how he promised himself never again in his life to miss a doctor's appointment with only one reproachful look my mother gave him. No need to continue the torture.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Semana 16: Primeras pataditas... / First kicks...

Español/English

Me acuerdo del hecho porque estaba sentada en mi nueva posición favorita: los 110º. No es que los tradicionales 90º, ángulo en el que me senté durante la mayor parte de mi vida, no me sirvieran; pero de a poquito la panza empieza a ocupar más lugar del que tengo.

Así que toda mi posición se inclina hacia atrás como en esas reposeras flotantes de los gordos en Wall-E. Es un intento de estirar la panza, de hacerle espacio al minúsculo bebe y de paso, de apretar lo menos posible esa zona conflictiva. Y en eso estoy, oscilando entre los 90º que permiten la vida normal (como tomar un té sin tirártelo encima) y los 110º, que permiten la vida de embarazada (y Bebito se queja menos). Que insólito que unos pocos grados cambien completamente la cosa.

Bueno, continúo con la historia: me encontraba en mis cómodos 110º cuando de pronto me sorprende un movimiento justo debajo del ombligo. Se sintió como una burbuja. A cualquiera que le haya hecho ruidos la panza o que haya tenido gases no le hubiera sorprendido aquel movimiento porque fue casi lo mismo. Lo raro fue el lugar.

Al día siguiente, tras sentir la misma burbujita, le dije a mi marido que me miró con ignorante sorpresa (puesto que ni él ni yo sabíamos cuándo se supone que empiecen las patadas de Bebito, claramente, por no leer los libros). Así que esa noche, cuando me fui a dormir, nos aplicamos a tocar la panza y sentir ese pequeño movimiento, tan imperceptible que si no hubiéramos estado atentos, habría pasado desapercibido.

La inocencia de aquella duda de si sería el bebé moviéndose o no, nos duró solo dos días, porque a la noche siguiente Bebito nos dio una patada en toda regla aclarando cualquier tipo de incongruencia con respecto a su persona y a sus certeros movimientos. Sus primeras pataditas... (lo digo en diminutivo porque todavía eran con mucha decisión pero poca fuerza) y una confirmación más de que ahí adentro hay vida. Vamos, mini Messi.


I remember the occasion because I was sitting in my new favorite position: the 110º. It's not that the traditional 90º, the angle in which I sat during the better part of my life, wasn't working: but bit by bit the belly it's starting to occupy more place than I have.

So my whole position inclines backward like those floating chairs the fat people had in Wall-E. It's an attempt to stretch the belly, to make room for the tiny baby and by the way, to squeeze the less possible that conflictive area. And there I am, oscillating between the 90º that allow normal life (like drinking tea without dropping it all over you) and the 110º that allow for pregnant life (and Bebito complains less). How unusual that a few degrees change things completely. 

Well, I continue with the story: I was there in my comfortable 110º when suddenly a movement just below my belly button surprised me. It felt like a bubble. Anyone whose belly made noises or that had gases wouldn't have been surprised by that movement because it was almost the same. The strange thing was the location.

The next day, after feeling that same little bubble, I told my husband who looked at me with surprised ignorance (being that neither him nor I knew when Bebito's kicks are supposed to begin, clearly, because we didn't read the books). So that night, when I went to sleep, we dedicated ourselves to touching the belly and to feeling that tiny movement, so imperceptible that if we hadn't been paying attention, it would have gone unnoticed. 

The innocence of that doubt, if it was the baby moving or not, lasted only two days, because the next evening Bebito gave us a serious kick making it clear for any incongruence regarding its person and its accurate movements. It's first little kicks... (I say it in diminutive because they were still well-aimed but lacking strength). Come on, mini Messi.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Semana 15: No leerás los libros / You shall not read the books

Español/English

Mi mamá, o sea la abuela de Bebito, es muy cuidadosa para dar consejos. Creo que en toda mi vida solo recibí dos consejos con denominación de origen y en oraciones que empezaban con "te voy a dar un consejo...". El primero fue "La consistencia la da la heladera" y, aunque lo recibí muy temprano en  la vida (todavía no hacía salsas ni tartas que necesitaran adquirir consistencia a través de su prolongada estadía en el refrigerador), entendí su utilidad práctica cuando fui mayor. Al mejor estilo encerar-pulir del señor Miyagi.

El segundo fue "Lo barato sale caro" y ese es conocimiento casi universal. No hace falta explicarlo. La comprobación empírica de este sabio consejo de mi madre (para mí es de mi Mamá, aunque lo haya inventado otra persona, seguramente madre también) se produjo repetidas veces en mi vida y se seguirá produciendo... es una ley física de la naturaleza como la de la gravedad. Es más, lo reto a Stephen Hawking a contradecir el "Lo barato sale caro" de mi madre.

Todo esto no es más que la introducción para contar que, cuando mi Mamá me dijo "Te voy a dar un solo consejo de maternidad..." me preparé para un momento importante. Trascendental. Me preparé para grabar en mi mente las palabras que seguían.

"No leas los libros", dijo y nada más. Supongo que ya apreciaré las bondades del inusual consejo que me dio. De hecho, ya estoy empezando a ver los resultados que me ubican cómodamente entre las madres no psicóticas, una rara avis del mundo de la maternidad. Porque yo, como Daniel San, también estoy siguiendo el consejo. Pulir, encerar... vuelve mañana.



My mom, that is Bebito's grandma, is very careful when giving advice. I think during my hole life I only received two advices with denomination of origin and in sentences that started with "I'm going to give you a piece of advice...". The first one was "Consistency comes from the fridge" and, even though I receive that one very early in life (I was still not making sauces or pies that required to get consistency through its prolonged stay in the fridge), I understood its practical use when I was older. Mister Miyagi's "Wax on-wax off" style.

The second one was "Cheap works out expensive" and this knowledge for me is universal. It doesn't need an explanation. The empiric prof of this wise advice of my Mother's (for me it's my Mother's, even when somebody else invented it, surely another mother) was produced several times in my life and will continue to be produced... it's a physics law of nature like gravity. Even more, I challenge Stephen Hawking to contradict my Mother's "Cheap works out expensive".

All this is nothing more than an introduction to tell you that when my Mom said to me "I'll give you only one maternity advice..." I prepared myself for an important moment. Transcendental. I prepared myself to carve in my mind the words that would follow.

"Do not read the books" she said and nothing else. I suppose in time I will appreciate the goodness of this unusual advice she gave me. As a matter of fact, I'm already starting to see the results, that place me comfortably among the non-pshycotic mothers, a rara avis of the maternity world. Because I, like Daniel San, am also following the advice. Wax on, wax off... come back tomorrow.